¿Cómo se hace la elección de un tema?
¿Cuál es el elemento clave en la elección de un tema?
La composición del tema.
Es difícil decir en algunas palabras las razones por las que se escoge un tema antes que otro.
Digamos que en primer lugar, es un ambiente particular que se desprende del tema, propicio al sueño.
Es sólo a medida que se adelanta el cuadro que éste se encarna. Hay una parte controlada y otra que viene independientemente de sí misma como inspirada y dirigida.
Hay cosas que se pueden controlar, como la elección de la composición y los aspectos técnicos, pero a lo largo de la elaboración del cuadro se producen fenómenos independientes que superan la voluntad, la mano dirigidas por la inspiración.
Aquí estriba el misterio de la creación.
En la elección de poner o no personajes, eso depende de la inspiración del momento y de una regla.
A veces, un personaje o varios son importantes para dar una escala de perspectiva a la profundidad del elemento.
Otras veces, la presencia humana sólo está sugerida por algunas arquitecturas o fábricas. Otras veces también, no es necesario.
El tema sólo tiene importancia en la medida en que es el elemento iniciador que hará nacer el deseo de pintar y eso aunque se trate de paisajes, de temas urbanos (preferentemente ciudades antiguas), de marinos o de retratos.
Lo que cuenta antes que todo, es la pintura y el ambiente que se destaca de ella.
Si el cuadro puede parecer tan real como una verdadera fotografía, sólo es ilusión: la obra que mira es la representación, y no el tema en sí mismo. Además, como lo hizo en uno de sus cuadros Magritte al representar una pipa, escribió debajo de su cuadro esta frase evidente:”Esto no es una pipa”. Había que comprender que sólo se trataba de su representación.
En nuestra época, en la que los efectos especiales sacados de la informática pueden crear en el cine tales ilusiones, la imagen fotográfica o cinematográfica pierde poco a poco algo de su realidad objetiva.
¡Qué difícil es hablar de la creación y de la concepción de un cuadro! Eso se vive y lo que pasa en ellas supera a veces el entendimiento cartesiano. Es todo el encanto del arte. Desear conocer los misterios de la creación, eso es un embrollo. Cualquiera que sea el tema pintado, siempre hay creación. El tema siempre está transcendido.
Digamos que si hubiera una característica que se encontrara en numerosos de mis cuadros desde el periodo veneciano hasta el más reciente, sería el interés prestado a la luz y a la sombra. Estas contribuyen en gran medida en el ambiente y el alma del cuadro.
Y se habrá dicho una parte de lo esencial, pero no todo, ya que es aquí donde empieza una parte del sueño. El cuadro una vez pintado, tiene su propia vida, escapa a su creador.
Christian Barthélemy.



